Yo conocí el restaurante Júpiter a través de una amiga de universidad hace ahora 5 años. Nos aficionamos al lugar debido a sus impresionantes bocadillos con nombre de amiguetes de los dueños, el buen rollo de comer en los sofás, la gente que trabaja ahí y por supuesto, por supuestísimo por sus maravillosos, espectaculares y deliciosisimos postres caseros. 5 años más tarde, tienes que reservar mesa con bastantes días de antelación porque siempre está a reventar, ahora se llama la Luna de Júpiter pero su esencia no ha cambiado, hacen los mismos bocadillos, la gente es igual de amable y por supuesto puedes seguir degustando sus riquísimos pasteles y tartas caseras. Aunque hay que pedirlas rápido porque se acaban enseguida!
Hace falta que lo repita? Los postres!
Que a veces te quedas sin mesa debido a la cantidad de gente que va.
Reportar contenido inapropiadoDestacado: restaurantes en barcelona, discotecas en barcelona