Todo el mundo que ha salido alguna vez por la Alfalfa ha sido seducido por el aroma que desprende esta pizzería. Aquel dicho de ‘huele que alimenta’ adquiere aquí su máxima expresión. Y es que cuando pasas por su puerta sientes ganas de entrar y ponerte a comer. Es uno de los restaurantes con más fama de la zona, y, a no ser que vayas a una hora medio qué, seguramente te toque esperar a que se quede libre una mesa. Los precios no son demasiado elevados, acordes a la calidad de los platos que sirven, y por diez euros puedes cenar muy bien. En la carta, que es bastante amplia, sobresalen los platos de pasta con diferentes salsas y la lasaña (es exquisita). El pan de ajo también está para chuparse los dedos. Pero, sin duda, lo que mejor cocina este italiano son las pizzas, con una gran variedad para elegir, una masa muy fina y con ingredientes de primera calidad. Es una interesante opción para comenzar la noche en una de las zonas con más marcha de Sevilla.