Lleva abierto desde hace pocos meses (un poco antes del verano), pero ya ha sabido ganarse a una clientela fija. Por algo será. Quizá el éxito resida en los 4,5 euros que valen las copas (servidas generosamente y con unos frutos secos de acompañantes), quizá en la simpatía de las camareras, o quizá en que se convierte en un lugar ideal los domingos por la tarde para ver los partidos de fútbol. Una buena elección también para tomar el café de después de comer. Cuentan con un amplio patio interior que, aunque en el mes de noviembre no pegue demasiado, en verano ha hecho las delicias de todos nosotros. Disponen de una amplia variedad en licores, y la cerveza siempre está bien fría. Cuando lo descubras, seguro que volverás.