Categorías: Museos
Dwarf
11-07-2007 23:53
Los restos cerámicos han constituido el principal legado de las primeras civilizaciones peninsulares, como el Argar o los íberos. No obstante, la alfarería también ha sido una actividad económica y artesanal de gran calado en las culturas posteriores y, a su vez, ha gozado de continuidad hasta nuestros días.
La exposición permanente del Museu de la Ceràmica da fe de esta circunstancia y, para ello, muestra cómo ha ido transformándose la cerámica catalana, española e italiana desde la Edad Media. Además de la inevitable evolución estilística de las piezas exhibidas (fruto del descubrimiento de nuevos materiales y de las modas vigentes en cada período), el visitante también podrá conocer los diferentes usos que les dieron los antepasados.
Y no sólo eso. En efecto, la cerámica polícroma de los siglos XVII y XVIII, decorada con escenas de la vida cotidiana ("rajoles d'oficis"), permite descubrir cuáles eran los oficios tradicionales en la Catalunya de la Edad Moderna. Mención aparte merece el espectacular mural que lleva por título "La xocolatada", y que muestra una merienda en la que participan personajes de la alta sociedad del Setecientos.
Para disfrutar del museo con calma, se recomienda invertir unas tres horas en la visita. Y luego, si se desea, se puede disfrutar de los bonitos jardines que rodean las salas de exposición.
El museo muestra todas las aplicaciones posibles de la cerámica a lo largo de la historia de Catalunya: utensilios de cocina, murales (algunos de ellos votivos), recipientes varios, botes de farmacia, baldosas, picas de agua bendita...
Algunas salas (sobre todo la que acoge piezas del siglo XVIII y XIX) están un poco destartaladas.
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