Puede llegar a ser desesperante para los no fumadores, un viernes por la noche o un sábado.
Blues y jazz de fondo para los que toleran la tristeza o la ambigüedad emocional. Pintas a un precio correcto; la guinnes de siempre ronda por todo el local. Un piano cerrado y sin cola decora el centro del lugar. Fotografías, cuadros, creo que de Charlie Parker y algún megalomaníaco más.
Un buen antro o garito para tomarte algo y contar tus penas a un camarero barbudo y blusero, mientras te hinchan a cerveza. Como en las películas.
Un consejo: no sentarse en la mesa ubicada cerca de los servicios.
Otro consejo: No intentes no fumar.
El blues es sincero.
El jazz lo es menos.
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