Mientras la America's Cup se celebraba en el puerto de Valencia, era curioso ver como más de la mitad de los clientes de este bar era gente que apenas sabía decir en castellano "Hola". Y era curioso porque este es un bar de tradición, muy valenciano.
Pero tampoco es raro que los alemanes, italianos, norteamericanos que vinieron durante esa época se rindieran ante el sabor de los bocadillos, o de las patatas bravas que salen de su cocina. Lo mejor de lo mejor es que las tapas y los bocadillos son baratísimos. Es como si por sus menús y sus tapas no hubieran pasado tantos y tantos años de subida de precio. No recuerdo muy bien, pero había un buen puñado de tapas que se podían pedir por menos de 3 euros, cuando en otros muchos bares ya están por encima de los 5 €, y tal vez me quede corto.
Cuando hay mucha gente es incómodo moverse por allí, pero si consigues un buen sitio, tienen unos sofás comodísimos, inusuales en un bar de este estilo.
Casi nunca le falta gente, incluso cuando en época de invierno, nadie pasea por la zona del puerto.
La comida y su bajísimo precio.
Que si mejorara esa pinta de sitio poco cuidado, sería el restaurante perfecto.
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