Raras son las visitas de cualquier persona a Zaragoza sin pasar por ese monumento.
Yo lo he visitado varias veces y todas me sorprendo de nuevo con la gran Basílica del Pilar, siempre llena de gente, por cierto.
Situada entre el río Ebro y la enorme plaza que lleva su nombre, la Basílica es tan bonita por fuera como por dentro.
Lo que más me impactó de dentro es el famoso pilar, que se puede observar y tocar (por la parte trasera) y los impactos de bombas que se pueden ver en el techo.
Cómo no, tras la visita, siempre acudo a comprar algunas de las coloridas medidas para amigos o familiares.
Su grandiosidad, tanto desde el exterior como de su interior
Nada
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