El lugar donde se situa la Catedral de Sevilla ha sido asentamiento de templos religiosos desde al menos el siglo VII, en el que se tiene constancia de la existencia de un templo visigodo. Más tarde fue el lugar elegido por los almohades para levantar su Mezquita Aljama, un lugar más próximo al Alcazar y por tanto más seguro, ya que la Aljama almorávide se situaba en lo que hoy es la Iglesia del Salvador. De la Mezquita musulmana solo queda parte de su patio, hoy llamado, Patio de los Naranjos; y su alminar reconvertido a campanario cristiano gracias a la magnífica intervención del arquitecto Hernan Ruiz. La Magna Hispalense es la tercera catedral cristiana más grande del mundo y esta intención por parte de sus promotores queda reflejada en una frase, que según la leyenda, fue pronunciada por un miembro del cabildo: "Hagamos tan catedral tan grande, que los que la vieren nos tomen por locos". El resultado es es un bellisimo edificio que reune lo mejor de diferentes periodos artísticos con intervenciones de los más grandes arquitectos, pintores y escultores desde el gótico al XIX.
Para grupos, hay que concertar la visita por teléfono.
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