El otro día, tras unas gestiones en Ópera, una amiga y yo decidimos comer por allá, pero en vez de ir a zona franca (algún lugar que ya conocieramos), decidimos deambular para buscar un sitio nuevo. Subiamos por una de las callejuelas que se abren a partir de Santa Isabel y nos encontramos con este Trastévere de nombre tan evocador, nos dijimos: entrada sobría, buena pitanza... acertamos de pleno. ¿Cómo definiría yo una comida de diario perfecta? Ahí va: local sobrio, elegante; Dianne Reeves sonando suave de fondo; una excelente tartaleta de marisco de primero, un crepe de pescado como el que hacía mi abuela de segundo y de postre una tarta de chocolate de esas que te sacian el megagoloso que casi todos llevamos dentro; un servicio amable, discreto y con el comentario exacto sólo cuando es estrictamente necesario; y que todo ello cueste 10 euros por cabeza... Eso ocurrió el otro día en el Trastévere, en Opera, casi no había comensales en el local (ni lo entendí ni dejen que ello les disuada) y fué sencillamente perfecto.
Que todo estaba en consonancia: ambiente, servicio, comida, precio... todo en el mismo rango.
Marcharme.
Reportar contenido inapropiadoDestacado: ocio madrid, restaurantes en madrid, discotecas en madrid