Qué buen recuerdo me quedó de este restaurante. Me encantó leer en la carta que tienen su propia huerta, ojalá que otros se apunten a esta corriente y podamos redescubrir el sabor de algunas verduras, como mi añorado tomate. El servicio es simpático y relajado, y el lugar oscuro y acogedor.
Todo está bueno, pero cuidado con algunos tofus. Debe ser que no estoy acostumbrado.
Es curioso que todavía en España escaseen tanto los vegetarianos y aún nos parezcan exóticos, a ver si poco a poco va cambiando el panorama.
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