Una carta deliciosa.
Es un restaurante de primera categoría, caro, como no podía ser de otra manera, pero como uno se imagina un restaurante para una noche romántica, con sus sillas preciosas, su ambiente clásico impecable, su atención magnífica.
La carta es una pasada, está todo buenísimo, sobre todo mención especial los postres, la sorpresa de chocolates, hecho un cilindro de chocolate crujiente, que cuando lo golpeas, se derrama chocolate líquido caliente. Mmmmmmmmmmmm. Y otro que es una teja caramelizada de zumo de naranja, con helado de sorbete de mango. Está buenísimo.
Si a ésto le añadimos una copa de champagne francés de la carta, cerraremos el círculo de la perfección.
Vale no es para ir todos los fines de semana, pero una vez al año o en acontecimientos especiales, es un lugar para una cena de esas de película comedia romántica.
Todo.
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