No sé si les servirá de mucho mi opinión, porque la primera y última vez que he ido a este libanés fue hace ya bastantes años (imagínense que aun pagábamos con las antiguas pesetas)
El caso es que estaba con dos amigas buscando, un poco improvisadamente, dónde cenar una noche y como estábamos por la zona de la Rambla, decidimos entrar allí. Cuando vimos los precios de la carta nos asustamos un poco, ya que llevábamos unas 2000 pesetas entre las tres (he de decir que en esa época éramos prácticamente niñas y no solíamos disponer de grandes cantidades de dinero) El resultado: entre las tres comimos como la ración de una sola persona, con postre incluido, todo hay que decirlo jajaja. Aun así nos gustó mucho el sitio y la comida tan exótica que nunca antes habíamos probado.