Esta mañana fui al Mercado Nuestra Señora de África después de muchos años sin entrar. Recuerdo cuando era pequeña y le pedía a mis padres que me llevaran a ver el puesto de animales (antes vendían pollitos, gatitos, canarios, etc) y para usar las novedosas escaleras mecánicas, que por cierto casi siempre estaban paradas.
El Mercado sigue guardando su esencia. Hoy estaba llenísimo de gente comprando carnes y pescados, frutas y verduras, flores y artesanía. Y es que venden productos que no encuentras en los supermercados, como un queso palmero que compré y que no se suele ver ya en las grandes superficies.
Hoy me trasladé a otra época entre puestos de flores y frutas. Fue como un salto al pasado, un pasado en el que no existían ni Alcampos, ni Mercadonas (Si bien es cierto que en la planta baja hay un Super Sol)