Erase una vez, hace muchos, muchos, muchos años un pais llamado España, donde solo existia un restaurante con tres estrellas michelin. este restaurante se llama ZALACAIN. Hoy en dia y con el paso de los años, la evolucion de los criterios sobre la comida y los gustos de la guia francesa, hacia tendencias mas fashion y en ocasiones horteras, nos han dejado a este emblematico restaurante con una sola de sus cotizadas estrellas.
Hoy, y tras tres largos deceniosde vida a sus espaldas, está en un momento culinario excelente con esos platos delicados, clásicos, más volcados que nunca a los productos de temporada. Y de su servicio, encabezado por José Jiménez Blas y Custodio López Zamarra, ¿qué decir? Que ES EL MEJOR de España, con ese dificilísimo equilibrio de atención, cortesía, eficiencia y relajamiento sonriente y sin pretensiones que hunde sus raíces en la escuela, vieja y grande, de Jesús Oyarbide...
La tercera estrella de 'Zalacaín' fue polémica antaño para quienes no veían en la nítida cocina de Benjamín Urdiain suficientes elementos de innovación y/o genialidad. Quizá. Pero mucho más absurdo parece que hoy ostente una única roseta (y que, contando con la actual ideología de Michelin, posea pocas papeletas para recuperar la segunda).
'Zalacaín', ayer como hoy, es la quintaesencia del gran 'dos estrellas' europeo, con un género prístino puesto en valor por unos aprestos delicados y clásicos. Y eso es lo que seguimos pensando quienes no somos esclavos de los neumáticos. (Por desdicha, la Michelin retiene una última ventaja competitiva: es la guía que define la reputación internacional de un restaurante).
De esta forma, hoy, he disfrutado de una grandisima cena con motivo del cumpleaños de mi hijo, donde los verdaderos protagonistas eramos la familia, sin continuas interrupciones de la misma, para explicarnos lo que ibamos a comer, puesto que lo sabiamos, sin camuflajes. Excelente el foie, el tartar, etc...maxima calidad, brillante presentacion, generosas raciones. Maravillosos los postres, la bodega inmensa. La cuberteria de plata deslumbrante y el ambiente, con un clasismo britanico un pelin rancio y estirado en eso de la rigurosidad en la etiqueta, pero asi lo quieren el 90% de sus clientes.
Pero donde a persar de todo, siguen siendo los nº1, es en el servicio, verdaderamente modelico, el equipo, resulta fascinante y entrañable, ver a personas que llevan toda una vida en la profesion, que podrian llevar siglos jubilados, con que entusiamo, cariño y profesionalidad desarrollan su trabajo, dandole al mismo, una categoria humana, de imposible calificacion.
El precio, esta entre los mas baratos de entre los 15 supergalacticos que he comido este año.
Fidelidad a su estilo
Me gustaria poder entrar con zapatillas,
Reportar contenido inapropiado