Llegados a la cola del Museo Nacional Reina Sofía, vimos una cola tan grande que pensamos que sería mejor ir primero a comer. Esta cola era debida a que los sábados por la tarde la entrada a dicho museo es gratuita.
Buscando sitio en los bares que tenían menú no encontramos sitio, así que nuestra salvación la tuvimos en este McDonalds. Entramos y parecía que había mucha cola, aunque pronto comprobamos que todas las cajas de la barra estaban operativas, por lo que la cola avanzaba rápidamente.
La comida es igual que en todos los restaurantes de esta franquicia. Una pega fue el hecho de no tener las mismas ofertas que en Valencia.
La sala para comer es muy amplia, constando de dos alas, una rectangular y otra redonda, siguiendo las líneas de la fachada del edificio que está encima.
Los aseos son muy pequeños, por lo menos el de los hombres, para un local con una capacidad de comensales tan grande.
La rapidez en atendernos y servirnos.
Los aseos de caballeros estaban un poco asquerosos.
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