Pequeño bar de dos plantas, una enanísima planta superior con la barra y la inferior destinada a acoger grupos, Sitting Bull está en una de las zonas más movidas de la ciudad, haciendo casi esquina con la calle Pez. El bar cierra relativamente pronto, pero es posible ir desde allí a cualquier otro local para terminar la noche dada la proximidad con otros bares. La principal ventaja, a parte de estar desde primeras horas de la noche en el meollo, es que Sitting Bull ofrece bebida muy barata, lo que en otros locales te cuesta 4 euros, aquí lo encuentras por un euros y pico. El bar no es sinónimo de lujo, estilo y vanguardia pero tiene lo esencial para pasar un buen rato con los amigos.