Si lo que buscáis es un plato como los de la abuela, bueno, lleno y casero, el Casa Alberto lo podéis encontrar fácilmente. En pleno centro de la ciudad, se encuentra este restaurante, que cuenta con una historia, experiencia y tradición hostelera de más de 170 años. Un sitio agradable y acogedor, con un ambiente muy familiar y un trato muy amable. Los alimentos que utilizan son todos de primera calidad; los platos tienen un presentación sencilla pero acorde con el estilo general del restaurante; la carta es muy amplia, con entrantes variados, primeros fríos y calientes, carnes y pescados, postres caseros y un gran surtido de vinos; las raciones son abundantes y los precios acorde con lo que se come. No, no es caro. Si aceptáis una recomendación, los embutidos e ibéricos que tienen para picar están muy ricos, la sopa castellana, el cocido y la ensalada de pimientos con bonito son una estupenda elección de primero, y el bacalao a la vizcaína y el rabo de buey estofados como segundo plato os dejarán con la boca abierta. De postre, cualquiera de sus opciones, todas ellas caseras, serán la guinda ideal para tan deliciosa comida. Ah, también es ideal si lo que queréis es tomaros una tapita o ración en la barra a cualquier hora del día, los callos y el jamón de jabugo están tremendos!