Este ha sido un fin de semana muy familiar y muy gastronómico. De hecho, siempre que vamos a la capital de visita lo son porqué por A o por B acabamos comiendo por ahí con amigos sábado y domingo, así que siempre descubro sitios nuevos, y en ésta ocasión el sábado le tocó a Genoveva de Barri. Eva, que vive cerca del sitio, y ya lo conocía y decidió invitarnos a comer y eligió, muy acertadamente, el sitio. El restaurante es pequeño y acogedor, con una decoración exquisita y un servicio muy atento. ¿El precio? Pues en relación con la calidad. No es barato, pero, sin duda, merece la pena pagarlo porqué no sólo la comida está buena, los ingredientes son de primera y el ambiente es excelente,sino que además está en una de las calles más bonitas de la ciudad. Seguro que cualquier cosa que elijáis de la carta está para chuparse los dedos, pero a mi me dejaron sin habla el Magret de pato a la barbacoa con mermelada de arándanos y la Tarta fondant de chocolate tibia con helado de regaliz. También estaban muy buenos los Esparragos verdes en Tempura sobre puré de broccoli al tartufo blanco y el Carpaccio tibio de pulpo y hongos confitados. Que aproveche!