Hace setenta y cinco años que Palma cuenta con un magnífico edificio. El paso del tiempo no ha mermado el aspecto del Coliseo Balear, que a día de hoy conserva su solera. En su día, este santuario taurino logró situarse entre las plazas que más corridas celebraron.
Hoy en día, el número de corridas ha disminuido dejando paso a una cara mucho más artística: los espectáculos. En las últimas décadas, el coliseo ha sido sede de grandes conciertos, de calada multitudinaria y con artistas invitados de gran relevancia.