Madonna, espectacular en su concierto en Barcelona
Madonna deslumbró ayer en el Estadi Olímpic en el concierto barcelonés que ofreció dentro de su gira Sticky & Sweet. Tras los llenos absolutos de los últimos megaconciertos celebrados recientemente en Barcelona (AC/DC, U2…) con las entradas agotadas en cuestión de horas, sorprende que una artista como ella no llenara el recinto. Sin embargo, a sus 51 años y tras casi 30 años de carrera musical a sus espaldas, demostró que es una estrella y sigue siendo la reina indiscutible del pop.
Media hora antes de la hora prevista de inicio del concierto (22:00h), parecía que la lluvia iba a hacer acto de presencia para aguar la fiesta a un público entregadísimo, que incluso se presentó caracterizado como Madonna en distintas etapas de su vida, ya que algunos además de disfrutar del espectáculo iban a aparecer en su próximo videoclip. ¡Y menos mal que la lluvia no apareció! Porque Madonna ofreció un show espectacular de los que permanecen en la memoria… En un escenario enmarcado por 2 M inmensas, la cantante apareció sentada en un trono y en plena forma.
Desde el ‘Candy Shop’ con el que abrió el concierto hasta el ‘Give It 2 Me’ con el que lo cerró, durante 2 horas fue haciendo un repaso a muchos de sus éxitos. Hubo cabida para temas clásicos (como ‘Holiday’, ‘Dress You Up’, ‘Like a Prayer’ o ‘Vogue’), temas como ‘Ray of Light’ o ‘Frozen’ y, por supuesto, canciones de su último álbum, el que venía a presentar: ‘Miles Away’, ‘She’s Not Me’, ‘The Beat Goes On’, ’4 Minutes’… Hubo incluso espacio para un tema de la película Evita ‘You Must Love Me’, y una versión de ‘La Isla Bonita’ con toques presuntamente flamencos, pero que al público español le sonaba más a zíngaro que a otra cosa. Ese fue sin duda el momento más kitsch de un concierto, que tuvo sus instantes más emotivos cuando apareció un bailarín ejecutando el célebre paso deslizado (moonwalk) de Michael Jackson y cuando Madonna recordó a los dos operarios muertos en el montaje del show que iba a celebrar en Marsella el domingo pasado.
Madonna se dejó la piel en el escenario, y con un ritmo incansable ofreció un espectáculo impecable con varios cambios de vestuario, bailes frenéticos, saltos de comba, energía a raudales, profusión de luces, LEDs y hasta Rolls Royce blanco incluido.
Desde Salir esperamos y deseamos que haya Madonna para rato: Long live the Queen!
