James Taylor en Valencia, las viejas glorias nunca mueren

Con una noche estupenda y un recinto al aire libre en los Jardines de Viveros, Valencia cerraba el pasado día 25 su Fira de Juliol con un concierto impresionante, el de James Taylor, que anda de gira por Europa y, concretamente, ahora por España hasta que el día 2 de agosto la finalice con su concierto en Girona. Si no conocéis a James Taylor, y seguramente muchos de vosotros no lo conocéis, estamos bastante seguros de que sí podríais reconocer la mayoría de sus grandes éxitos: ’Carolina in My Mind’, ‘Fire & Rain’ o su versión para guitarra de ‘You’ve Got a Friend’ (de Carole King), y damos fe de que pese a sus 61 años fue capaz de mantener en vilo a un público entregado durante algo más de dos horas y media.
Puntual con el inicio, el concierto mantuvo un equilibrio perfecto entre los temas más modernos, más movidos y en la línea del rhythm and blues y el rock, con sus temas más clásicos, que son principalmente baladas folk de la década de los 70. A lo largo del concierto no faltó ninguno de sus imprescindibles, con momento cumbre hacia el final de la segunda parte del concierto con ‘You’ve Got a Friend’, coreada por prácticamente todo el publico asistente. En el repertorio ‘México’, ‘Shower the People’, ‘Fire & Rain’, ‘Sweet Baby James’, ‘Walking Man’, ‘How Sweet It Is’, ‘Steamroller’ y ‘Don’t Le Me Be Lonely Tonight’ entre otros muchos.
Entre las anécdotas remarcables del concierto, la gran humanidad que James destila por los cuatro costados. En el descanso programado por la organización decidió quedarse al borde del escenario para firmar camisetas, CDs, vinilos y cualquier otra cosa que le cayera en las manos mientras se bañaba en la masa que formó el público en unos segundos al ver esta actitud. Después, tras el bis “habitual”, que fue de más de 20 minutos, e incluso tras el inicio de retirada de instrumentos, ni corto ni perezoso se plantó en escena de nuevo para regalar una última canción de despedida, acompañado únicamente por su guitarra y los 3 vocales artífices de las segundas voces.
Un artista se pone a prueba y demuestra que tiene lo que hay que tener en directo, y James Taylor demostró que tiene más que de sobra en un concierto que unió generaciones, con asistentes de edades entre la adolescencia y casi la centena, y en el que tanto el público como los artistas disfrutaron al máximo, incluso aquellos que no conocían más de una o dos canciones. Muy recomendable para todos los públicos.