Ágora, religiosamente incorrecta

Críticas y elogios, rechazo y admiración, tebeos irónicos y Oscars son algunas de las cosas que ha de soportar un director de cine, y más si eres el “niño mimado” del cine español. Eso supone al menos a priori que el espectador se cree unas expectativas de uno que, en ocasiones, no cumplen con lo prometido. Y es que Ágora, el nuevo trabajo de Alejandro Amenábar, no es lo que a primera vista puede parecer.  Más que una película bélica sobre  romanos, el film se basa en la biografía de la filósofa y astrónoma Hipatia de Alejandría, y el papel de los cristianos en su muerte. Una dura crítica a los fanatismos religiosos que puede herir ciertas sensibilidades. Buscado o no, lo cierto es que esto puede convertirse en un impedimento para Amenábar y pasarle factura en la taquilla.

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Aún así, Ágora es una película digna dentro del cine español. Una biografía en la que Alejandro ha sabido salvar el mayor peligro en el que podía caer: contar la historia manipulando sentimientos. Pero de ahí a pensar que es una obra maestra, como algunos han afirmado, es una exageración. Si bien es cierto que el director ha dado en la diana con la elección de Rachel Weisz para el papel de Hipatia, la cinta presenta muchos puntos flacos, como saltos temporales que pierden al espectador o la falta de ampliación de algunos momentos cumbres de la historia.

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Pero todo hay que verlo siempre desde un punto de vista positivo. Ver lo que podemos aprender y cómo lo podemos aplicar hoy en día. Y al fin y al cabo puede que ahí sea donde reside la esencia del film, y lo que para algunos lo hace tan grande. Aunque, para ser de Amenábar, echamos en falta aquella marca propia que el estudiante de Ciencias de la Información impregnaba en sus primeras producciones… Así que sólo un consejo: vigila no te vayas a quedar dormido en los laureles.

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