Cada vez que entro en el Nebraska siento que me he trasladado a los años 70. La decoración, el ambiente, los camareros, sus uniformes, la carta…todo te traslada y te hace imaginar (al menos a mi que no viví en aquella época) lo que sería ese local por aquel entonces. Me hace mucha gracia ya que siempre me han atraído mucho esas fechas. La comida no es ni fu, pero tampoco es fa. Para ir a merendar o a tomarte un café está bien. Lo que si me gusta mucho son los perritos calientes.
Igual es precio no es de los mejores, pero insisto, aunque sea de vez en cuando hay que ir para estar tranquilita y soñar…
El perrito caliente.
El precio.
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