Este nuevo restaurante es como un bebé que acaba de llegar. Pero como todos los niños es despierto y muy inteligente, curioso, fresco y tiene algo nuevo que aportar.
Los dueños son Miguel Angel y Sonia o Sonia y Miguel Angel. Son un par de "locos" por la cocina, el trato con las personas, jóvenes y lo más importante: con mucho gusto en todos los aspectos.
La comida: deliciosa y sorprendente
El ambiente: "huele" a mar, tranquilo, se puede charlar y comer (dos placeres en una noche)
El servicio: eficaz pero no "agobiante"..., te miman dejándote tu intimidad entre tu plato, tu compañía...
Merece la pena pasarse por lugares donde gente joven apuesta con propuestas atractivas.
Comida mediterránea muy buena, con una presentación cuidada y divertida. No os perdáis su carta de vinos y, a la vez sus "pulguitas" deliciooooosas.