Entré a este pub porque el nombre ya prometía (es sencillo pero dice claramente qué te vas a encontrar) luego resultó que la decoración, dados de colores para sentarse, pantallas de vídeo gigantes para contemplar vídeos de tu época adolescente eran geniales. La música no es sólo de los ochenta también se cuelan temas de los noventa e incluso de los setenta.
Todo bailable y, por supuesto, has de reprimirte porque los pies se te van cuando estás tomando una copa o un zumo (en mi caso) y suena de fondo una canción de The Pretenders. ¡¡¡Dan ganas de subirse sobre el dado o sobre la mesa!!!
Lo curioso es que aunque algunas canciones es imposible que te suenen porque se compusieron cuando tú naciste, el caso es que como hablamos de clásicos de las pistas, pues te resultan familiares y es un lugar muy adecuado para quedar con amigos.
Disponen de dos plantas. En la de arriba están los "dados" asientos y la pantalla gigante. Se puede jugar a los dardos y están los aseos.
Los camareros/as son muy majos y merece la pena ver los montajes que realizan como uno de Madonna desde sus inicios hasta ahora de lo más cool :-)
Es evidente que la música, el ambiente tranquilo (en su inicio) y el servicio. Buenos camareros. Pacientes y simpáticos.
No hay nada que me hiciera fruncir el ceño.
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