Que dirían los italianos. Descubrí la Rosa di Bari en un viaje a Tenerife por motivos de trabajo. Allí, en el restaurante El Covacho de Pedro de la capital isleña me regalaron la guía ¡Qué bueno Tenerife! (una selección de los mejores lugares para comer en la mayor de las Canarias), donde recomendaban la versión tinerfeña del establecimiento sito en el madrileño barrio de Chueca (local abierto posteriormente al del archipiélago).
Por este motivo, me animé a ir a cenar el sábado pasado al restaurante de la calle Libertad, y volver a dejarme seducir por las ensaladas de fantástico aliño y la riquísima pasta elaborada de manera muy innovadora. Son exquisitos los ravioli con calabaza y parmesano y los tallarines negros con langostinos y calabacín. En realidad todo es excelente pero estos son mis dos platos preferidos. De postre (todos a un precio de 5 euros), no dudes en pedir flan de nata.
El trato es tan bueno como la comida y el local es maravillosamente moderno (quizá demasiado luminoso para una cena romántica). Una cosita más: si eres fumador compulsivo, ten en cuenta que no se puede fumar. No obstante, haz un esfuerzo porque realmente merece la pena.
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