Lo peor que tiene este bar-cervecería es su situación, un poco alejada de todas partes, en el barrio de San Marcelino (Cementerio General). Pero la comida, lo que se dice la comida, está muy buena, y además te atienden con cariño.
La cerveza, variada y muy fresquita. Las tapas: montaditos, jamón ibérico, queso al romero, chistorras, gambas, bravas, alitas, lagrimitas de pollo, camarones, puntilla, tortilla en muchas variantes, huevos de codorniz, pinchitos, rabo de toro, cazón en adobo...
El pan, de pueblo.
Los camareros, bastante rápidos.
Las raciones son grandes y el precio asequible.
Aquí hacen los fines de semana ruidosas despedidas de soltero/a, y aunque el local es grande, molestan.
Reportar contenido inapropiadoDestacado: restaurantes en valencia, discotecas en valencia