Este restaurante adopta el nombre de uno de los personajes del Tirant Lo Blanch, y es perfecto para una velada tranquila con tu pareja. Bien situado en el corazón de la zona de Cánovas (luego tienes muchos garitos a mano para tomar una copa), y mucho más grande de lo que parece (hay dos comedores).
A mí no me va mucho esta cocina creativa, aunque sea de inspiración mediterránea e incluso de mercado, pero conozco a gente que el encanta y, además, se puede probar un menú degustación bastante apetecible con entrantes y carne.
Las mesas son grandes y con buena separación (no oyes la conversación del vecino), y además la iluminación es peculiar, enormes tubos que bajan del techo con la luz interior.
La atención casi "apasionada" de los camareros.
El precio. No es que sea caro para ser un restaurante de este nivel pero, ¡cómo se ha puesto la hostelería!
Reportar contenido inapropiadoDestacado: restaurantes en valencia, discotecas en valencia