Soy vegetariana y para mí es un problema a veces encontrar donde comer sin acabar siempe con salmorejo (que me encanta, pero bueno)y tortilla de patatas.
Me moría por encontrar un restaurante vegetariano como éste. Lo vi la semana pasada al pasar en bici camino de la facultad y el martes fui con mi madre a ver qué tal.
Por dentro es un establecimiento sencillo, con musica suave que le da un ambiente super tranquilo. Tiene 9 mesas,todo muy íntimo, con flores y muy bonito.
Lo llevan, parece ser, 2 personas, la cocinera y el señor que te atiende, que es un encanto. Te explica lo que quieras sobre las comidas y es muy atento. Lo único que al ser tan poco personal el servicio puede ser algo lento, pero se está bien allí y me imagino que un restaurante vegetariano que no tiene mucho tirón no puede permitirse contratar más personal, así que están cocinera y camarero, para qué más.¡Que sobreviva por favor! ¡Que no me lo quiten!
No es nada caro, sobretodo si te eliges un menú, y los platos están buenísimos! Es todo ecológico y lo notas en el sabor de las cosas. Nos tomamos una ensalada con su tomate y sus especias como no había probado nunca, ¡buenísima! Desde los platos a los postres todo riquisimo.El bizcocho de zanahoria con salsa de vainilla es delicioso.
Luego, los vegetarianos me comprenderán, es una gozada eso de ir a un sitio y poder decirle al camarero que te traiga lo que quiera, que qué te recomienda...cuando yo siempre voy en plan ¿al salmorejo le echan jamón? ¿el sandwich VEGETAL lleva atún verdad? ..en fin, yo feliz. Salí encantada y desde luego que pienso volver. Para mí ha sido un auténtico descubrimiento.
La comida. Estoy deseando probar todos los platos.
Está un poco escondido. De momento no tengo quejas de él.
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