La artista Virginia Villaplana fue la que me contó la historia de este nuevo espacio expositivo. Se trata del lugar donde antiguamente se organizaban en Valencia las peleas de gallos. Por suerte, ha pasado a ser un espacio de no-violencia y sólo por ver su restauración merece la pena visitarla.
Me recordó a un corral de comedias, con varias alturas que asoman al foro central. Es un espacio pequeño pero inmensamente alto, desde el que se puede conteplar el arte que acoge esta sala con multitud de perspectivas.
Pertenece al consorcio de Museos de la Generalitat y está en pleno centro de Valencia, en la pequeña calle Aluders, transversal a la calle Linterna. Sus últimas propuestas intentan ir más allá de las exposiciones convencionales para acoger encuentros, talleres y otras formas de expresión artística.
La restauración del edificio y el contraste con el arte que exhibe
La última planta está oculta con una lona
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