Barcelona es la capital de la rumba catalana, y aquí también hay mucho arte. Mucho arte flamenco. Y siempre se puede disfrutar en la sala Tarantos. Las veces que he estado, realmente, me han encantado los conciertos que había, y a pesar de ser una analfabeta en esto del flamenco, te acabas involucrando hasta tal punto de que ya acabo distinguiendo una soleá de una bulería. El ambiente está bastante bien, siempre hay gente, pero no es agobiante, y sirve para quedar muy bien con amigos que no son de Barcelona.
Y quién sabe si estás delante de un artista que en pocos años salta a la fama. Siempre podrás decir que tú lo viste antes de que fuera famoso. Que esa noche tú estabas en la Sala Tarantos.
El ambiente
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