A la hora de valorar pubs y bares de copas hay un elemento que seguramente determina mucho nuestro grado de afinidad o rechazo hacia un local. Y es el trasunto, la trama vital asociada a la elección del mismo. La hora, la compañía, incluso la particular circunstancia que asociamos a los instantes vividos en dicho escenario. Y yo, con el Desconcierto, tengo la impresión de no haber acertado con la hora o el momento. Porque reconozco que, en principio, el bar tiene casi todo lo que podría pedirle para estar a gusto en él (incluso me atrae la no muy común disposición de la barra, amén de la oscuridad envolvente que reina en sus dominios a determinadas horas); no obstante, como decía, cuando he entrado aquí me he sentido un tanto desconcertado.
Algo que parte, tal vez, de una cierta indefinición en el estilo. O lo que es lo mismo, un ambiente en el no acabo de encajar... Tres chavales jugando, retándose con chulería; parejas que buscan un rincón; poca gente o demasiada; un dúo de cincuentones tomando copas, y justo al lado una pandilla de adolescentes contando el dinero no vaya a ser que no les llegue para pedir lo que quieren, tarareando además la música de los típicos videoclips. En definitiva, un ambiente muy heterogéneo, en el que cada cual buscaba algo distinto. Y quizás mi problema fuera que cuando he estado aquí solamente he pretendido sentirme cómodo, valorando lo que me rodeaba. Y no llegué a estarlo (o no mucho) por alguna circunstancia, algo que quizás ni siquiera estaba motivado por el entorno, o no tanto como por la necesidad de un ambiente diferente que hiciera mejor juego con mi ánimo. Así que lo volveré a intentar...
Es un local distinto, o no del corte típico de la zona
Creo que no he encontrado la hora en la que encaje
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