principeconsuelo
20/06/2008
Hay en "Caos Calmo" algo que la hace (muy) especial. Puede ser su director, este tal Antonello Grimaldi del que nunca había oído hablar. Pueden ser sus actores, desde ese inmenso protagonista llamado Nanni Moretti (actor y realizador, véase "Caro diario" o esa premiadísima "La habitación del hijo") hasta el último de los personajes secundarios. Puede ser su magistral guión, simple, llano y profundo. Puede ser su historia. Su música. Su sensibilidad. Su dramatismo. Su comicidad. Su empatía. Puede ser su caos interior. O puede ser su calma exterior. "Caos Calmo" emerge como estandarte italiano del buen cine actual, tranquilo y caótico a partes iguales. Esta película nunca va a ser considerada una obra maestra ya que, entre otras cosas, ni siquiera lo pretende (además de ser asequible para todo tipo de público). Pero de vez en cuando, me encanta ver algo así en la cartelera. Desde que la vi, soy un poquito más feliz. ¡No os la perdáis!
9
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ama78
17/07/2008
Una película que llega al corazón del espectador. Un drama intenso, que nos encoge, te sientes cerca del protagonista, Nanni Moretti, que manifiesta una actitud de serenidad ilógica tras la muerte inesperada de su esposa. La cinta gira en torno a este personaje durante las dos intensas horas de duración, aparece prácticamente en todas las escenas de la misma.
Un guión diferente, muy cuidado, todos los personajes están perfectamente caracterizados y aportan su granito a la historia. La fotografía es realmente destacable, con diferentes escenarios, que ayudan a acercarnos aún más al protagonista, y su entorno, un tanto lujoso. Asimismo, la música aporta la calma que avanza el título, muy acorde a la sensación que pretenden transmitir.
Muchos elementos que combinados entre si convierten el film en un drama controvertido y a la vez actual.
8
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cosettejones
30/08/2008
Me gusta mucho el cine italiano, considero que tiene un potencial grande y grandes directores y actores que se están atreviendo a hacer cosas buenas en la actualidad aunque muchas veces no se puedan ver en nuestro país.
Lo que no es tan transparente es el hecho de que uno de sus más importantes directores y actores despierta en mí un condescendiente desdén. Y es que hay algo en la forma de rodar de Nanni Moretti y en sus presuntuosas divagaciones meta cinematográficas que siempre consiguen sacarme de quicio. No puedo negar que Caro Diario o La Habitación del Hijo son muy buenas películas pero la presencia del director de Bolzano con ínfulas de romano de pro me dejan usualmente fría.
Cuando en Berlín estrenaron Caos Calmo se dijo tantas veces en los medios que era la “última de Moretti” que no deparé en el hecho de que su director no era el propio actor si no Antonello Grimaldi. La diferencia puede ser sutil, ya que en esta adaptación de la obra de Sandro Veronesi se ve la indiscutible mano de Moretti en el guión y en algunos diálogos pero ha conseguido la sobriedad y la calma que Moretti nunca tiene a la hora de filmar dejándole sólo la responsabilidad de interpretar a Pietro Paladini, cosa que no es poca ya que hasta la fecha es posiblemente su mejor papel y el más complejo.
Pietro pasa el día en el mar con su hermano cuando ven que dos mujeres están a punto de ahogarse, ambos se lanzan a salvarlas, al mismo tiempo sucede algo terrible, la mujer de Pietro muere en la casa de la playa. Cuando llega descubre lo sucedido y su desconsolada hija que no ha podido localizarlo. Por eso el primer día de colegio la promete que permanecerá delante de la puerta hasta que le pida que se marche. Así poco a poco dejará su vida normal y acampará en su banco del parque donde se convertirá en un autentico mito del barrio recibiendo además la visita de amigos y compañeros que circularan como si de un consultorio se tratara buscando más amparo y reconocimiento que ayudar al propio Pietro que seguirá angustiado y errático esperando que el dolor por la perdida aparezca con el paso de los días y haciendo listas imaginarias.
Moretti consigue que Pietro sea un personaje dulce, alguien a quien todos quieren recurrir porque trasmite serenidad y calma a pesar de la tormenta interior a la que se enfrenta. Sin duda es el mayor acierto de una película que transcurre a trompicones regodeándose en al soledad de Pietro a la espera de un desenlace que el ayude a seguir adelante. Una vez más la perdida del ser querido es el vehículo idóneo para el descubrimiento de sí mismo y en gran medida de los demás.
Es una pena que las cortas miras de nuestros amigos del Vaticano se hayan centrado más en una escena de sexo (la primera en la pantalla de Moretti) inflada hasta la saciedad por los medios de comunicación que en otra cosa, escena que por cierto es infinitamente menos fuerte que en el libro.
Una de las obras más conmovedoras que he visto en mucho tiempo.
5
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