Dave Meyers debuta como director con este nuevo thriller que sigue los pasos de Grace Andrews (Sophia Bush) y Jim Halsey (Zachary Knighton), una pareja de universitarios perseguidos por un misterioso individuo, John Ryder, alias "el Autoestopista" (Sean Bean).
La joven pareja decide aprovechar las vacaciones de primavera para cruzar el país por carretera en un Oldsmobile 442 de 1970. Pero este viaje de placer no tardará en tornarse una auténtica pesadilla. Los primeros encuentros con Ryder son aterradores, y la pareja hace prueba de valor cuando les tiende una emboscada. Pero, muy a pesar suyo, les implica en una terrible masacre sin por eso dejar de seguirles.
La carretera se convierte en un verdadero campo de batalla lleno de sangre y chatarra mientras Jim y Grace no sólo intentan escapar de Ryder, sino del teniente Esteridge (Neal McDonough) de la policía estatal de Nuevo México. Además de luchar por su vida, los dos jóvenes se ven obligados a enfrentarse a sus peores miedos.
Películas como "Carretera al infierno" (1986) hicieron que más de uno se pensara dos veces eso de recoger a alguien en la carretera y después de ver esta cinta aquellos que sean influenciables ni se lo van a plantear. Para los amantes del género, adeptos a películas como "La matanza de Texas", no la van a dejar pasar por alto en la cartelera y harán bien. No van a descubrir nada nuevo. Verán masacre, situaciones escalofriantes, persecuciones obsesivas y casi demoníacas... pero tendrán que reconocer la calidad. En décadas, este tipo de películas han mejorado en parte impulsadas por un público cada vez más exigente y este remake de "Carretera al infierno" tiene calidad. Sean Bean se perfila como una cara de referencia en el papel de psicópata y más de uno se planteará el ofrecerle papeles del perfil de Hannibal Lecter. Ese puesto ya está cubierto, por todos es sabido, pero siempre hay hueco para nuevos personajes.
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