Género: Peliculas Musical
Succo 14-11-2007 23:38
pensando en los Oscars como mejor vehículo para obtener una taquilla sobresaliente en todo el mundo. Chicago parecía tener en su día todas las cualidades necesarias para arrasar en la gala del cine por excelencia y así sucedió. Tomó una exitosa obra clásica de Broadway que ya de por sí era conocida en todo el mundo y a un puñado de famosos actores a los que consiguieron arrancar unas interpretaciones notables y propias de lo exigible para el momento (un tanto exageradas pero lo suficientemente contenidas como para no caer en el ridículo) y ambos ingredientes, mezclados con unas canciones pegadizas y un espectáculo propio del género al que pertenece la película, resulta una adaptación y una traslación de la historia que nos cuentan desde el escenario hasta la gran pantalla que no hace añorar del todo el espectáculo en directo.Lo cierto es que la aventura era osada porque la película estaba obligada a estar, por lo menos, a la altura del musical. Y lo consigue porque precisamente la adaptación es una obra en sí misma. Ya no es un espectáculo de Broadway lo que vemos, sino una película con vida propia. Todo ello, sin huir del original y sin renegar de sus orígenes. Cuando vemos Chicago no olvidamos nunca que la historia se escribió pensando en el escenario pero, a su vez, verlo en la pantalla no nos chirría en ningún momento.La película aporta su granito de arena a la historia de las hoy poco habituales películas musicales. Huye del clasicismo para contarnos una historia de cine negro, con personajes sin escrúpulos, egoístas y con múltiples caras, donde la trama avanza, sobre todo, con sus canciones. Éstas aportan, no sólo sirven para dar espectáculo y se intercalan dentro de las escenas sin que el desarrollo de la trama sufra por ello. Además, lo hacen volviendo de nuevo a sus orígenes, sin sonrojarse por ello y sin que la película sufra por mostrar a las claras que, en el fondo, estamos sobre un escenario de teatro.Lo que menos aguanto es a René Zellweger y eso, ya de por sí, supone un lastre. Z Jones se la come mientras que ver a Richard Gere bailar y cantar puede resultar hasta gracioso. Hablamos de una cinta que está hecha para pasar el rato sin comerte mucho la cabeza, con una historia básica aunque contada con personalidad propia, lo que ya de por sí es de agradecer.

