CountryGirl
14/10/2007
Hay algo peor que una película de terror para adolescentes: una película de terror para adolescentes con pretensiones. Y aunque Disturbia intente dotar de algo de prestigio a este cine (con un evidente plagio muy mal encubierto a la brillante “La Ventana Indiscreta”) acaba siendo una muestra más del cada vez más típico “quiero y no puedo”. No faltan, como viene siendo habitual en el género, su buena tanda de clichés: el joven protagonista incomprendido, el amigo graciosillo y la nueva vecina atractiva que carecen por completo de interés que guían una historia predecible y por momentos aburrida, los perores temores de un director de suspense. Lo único que puede llegar a salvarlo (muy poco) de quedarse fuera de las películas de sobremesa es el buen hacer de sus dos secundarios de lujo: Carrie-Anne Moss y el impenetrable David Morse

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