Logan
04/07/2008
Fotocopia de su anterior cinta, Michael Hanneke se limita a cubrir el expediente y no se digna ni a seguir desarrollando su "Funny Games" original, que aunque es muy buena puede dar más de sí. Para aquellos que ya hayan visto la original, que la alquilen en DVD que les saldrá más barato. Para aquellos que la desconozcan siempre es mejor ir al cine que no verla en la tele. Hanneke no tiene ni la decencia de cambiar su forma de dirigir para dar algún estímulo al público. Si la crítica desguazó a Gus van Sant por fotocopiar "Psicosis", ¿Porque no lo hacemos ahora con Hanneke? Me inclino por pensar porque no es americano y porque sus anteriores cintas son mejores,,,pero aún así, sigue siendo una tomadura de pelo esta cinta.
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she_creature
10/07/2008
No entiendo muy bien el retorno de Michael Haneke y su Funny Games pese a ser uno de los estrenos más esperados de la temporada. Intentar busca cualquier justificación a este remake es inútil, como lo es encontrar el factor sorpresa en esta cinta totalmente fotocopiada de su predecesora.
En 1997 Michael Haneke sorprendía a todos ganando la palma de oro en el festival de Cannes con una de las cintas más rompedoras del momento. Funny Games (1997) se desarrolaba en una mansión a las afueras, donde una pareja y su hijo eran brutalmente asaltados por un par de jóvenes sin escrúpulos capaces de someterles a cualquier tipo de aberración. Con una altmósfera muy personal a la par que sóbria (apenas hay banda sonora), Haneke marcaba un punto de inflexión en el cine de suspense, rozando el terror a base de pequeñas dosis de angustia.
La misma historia se vuelve a repetir ahora con la nueva Funny Games, fotocopia de su original, calcada al milímetro plano por plano, con el único atractivo del cambio de los actores originales entre los que destaca el fallecido Ulrich Mühe ( La vida de los otros). Esta vez Michael Pitt, Naomi Watts y Tim Roth son los actores que se ponen a las órdenes de Haneke, quien deberá dar una explicación algún día de por qué un remake calcado 10 años más tarde. No hacía falta.
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ama78
10/07/2008
Película muy dura. Con escenas cargadas de una tensión y violencia psicológica tremenda. Al principio puede parecer un telefilm más, una familia que va a pasar las vacaciones a la casa de veraneo y tienen que afrontar una serie de sucesos que les cambiará la vida. Pero la tensión está muy lograda con escenas sádicas y duras. El director pretende hacernos pasar un rato angustioso, a la vez que el cuerpo nos pide seguir viendo el desarrollo de los hechos.
Se trata de un remake de una película anterior del director, que para hacerla aún más curiosa, tiene el mismo nombre y las mismas escenas, plano por plano del film de 1997. Únicamente en esta versión han cambiado los actores. Naomi Wats , Tim Roth o Michael Pitt Pondrán a prueba los nervios del espectador. Si no has visto la versión anterior puede resultar interesante, pero si ya conoces la historia y el trabajo del director se hace innecesario volver a pasar por el mismo trago.
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principeconsuelo
10/07/2008
Vayamos por partes. Como todo el mundo ya sabe (y como aquí también se ha comentado), Michael Haneke nos presenta, con su nueva "Funny games", un remake absolutamente fidedigno (no sólo con los planos idénticos, sino con los mismos decorados, música, diálogos...), todo calcado al milímetro a partir de su propia película austríaca del año 97. Partamos de la base que a mí el señor Haneke me parece uno de los Dioses cinematográficos más interesantes del panorama actual (véase otras producciones suyas como las espléndidas "La Pianista" o "Caché"). Apreciemos también que la "Funny games" original es una de mis películas favoritas. Y que, en palabras del propio director, la única razón de ser de este remake americano es el hecho que la película (al ser rodada en inglés) pueda llegar a un público más amplio, ya que su mensaje sigue del todo vigente en la actualidad (y supongo que también tendrá sus razones económicas). En todo caso, ¿es innecesario este remake? Prefiero no posicionarme. El que la vea por primera vez sentirá más o menos lo mismo que yo sentí (manipulación incluída) cuando vi la cinta original. En esta revisión, vuelvo a sentir repulsa. Una repulsa llena de admiración. Admiración por la manipulación al espectador. Por su extraordinaria provocación. Por ese alegato en contra del consumo cinematográfico violento y gratuito que casi hace inmune al espectador ante tanta barbárie. No la puedo criticar demasiado, ya que es el mismo perro con distinto collar. La nueva "Funny games" sigue siendo una interesante reflexión sobre como se ha tratado la violencia en el cine en todos los años (y lo hace con sus respectivos personajes arquetípicos). Vuelven esas ya famosas miradas hacia la cámara de uno de los personajes, para hacer cómplices a los espectadores de los propios asesinos. Vuelve ese rebobinado de las imágenes (y hasta aquí puedo leer). Y vuelve a manipular a un espectador potencialmente inteligente. Pero claro... para mí ya no existe el componente sorpresa. Disminuye la alucinación, la desesperación, la repulsa y la reflexión. Y, aunque los intérpretes están a la altura, no es lo mismo ver esta historia con actores desconocidos (para aquel entonces, Ülrich Muhe también lo era para mí), que con celebridades de sobras conocidas como Naomi Watts, Tim Roth o Michael Pitt. La fui a ver por curiosidad. Y no salí descontento. En todo caso, la "Funny games" original sigue siendo una auténtica obra maestra. Y esta se queda en un aprobado alto.
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rager
12/07/2008
Con independencia de la película original, que no he tenido la fortuna de ver, Funny Games es un exitoso experimento cinematográfico. Crear esa sensación de angustia en el espectador desde los primeros 10 minutos y no soltarse hasta el final, sin siquiera preocuparse en entretener ni en dar apenas tregua, hará que muchos no disfruten de esta película. Quien espere ver una película de terror se verá frustrado, porque no es terror lo que va a sentir. No hay sustos. No hay sorpresas. No hay final feliz.
El espectador va a sufrir y a empatizarse con los protagonistas, en el mejor de los casos. Incluso va a tener síndrome de Estocolmo, si se tercia. En definitiva, el hecho de no haberlo "pasado bien" viendo la película, no significa que sea mala.
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