Cuando Finn, un joven de 16 años, es detenido mientras compraba cocaína para su madre Liz, toxicómana, sus planes para pasar el verano con su padre fuera de Nueva York se vienen abajo. En el intento de enderezar tanto su vida como la de su hijo, Liz se muda con él a la casa de campo de una finca rural propiedad de su rico protector y amante, el Sr. Osborne.
Finn se introduce de inmediato en la `tribu´ de los adinerados socios del club de campo que habitan en su nuevo hogar. No tardará mucho en salir con la nieta del Sr. Osborne, Maya y en hacerse gran amigo de Bryce, el hermano de ésta.
Finn se adapta rápidamente a su nueva vida de ropa cara, automóviles, caballos, sexo y drogas. Liz comienza a asistir a reuniones de Alcohólicos Anónimos y a convertirse en una madre cariñosa que se esfuerza por corregir sus errores y recuperar el amor y la confianza de Finn. Desafortunadamente, las cosas comienzan a descontrolarse y el muchacho empieza a ver que la riqueza y las amistades adquiridas tienen un precio.
Tras ver las primeras escenas de "Gente poco corriente" se podría pensar que Griffin Dunne da un gran salto hacia adelante después de las flojas "Adictos al amor" o "Prácticamente magia". En los primeros minutos da la sensación de que Dunne nos va a presentar otra cinta con el típico tema: "después del verano, nada volverá a ser igual", es decir, historias para ver en un día lluvioso tumbado en el sofá. Pero no, nos encontramos con una comedia un tanto excéntrica que va más allá. Finn, es un joven de 15 años al que le detienen cuando va a comprar droga a su madre (Diane Lane). Para intentar encauzar su vida, ella y su hijo se van a vivir a la casa de campo de multimillonario Ogden C. Osborne, donde tendrá contacto con las familias adineradas del lugar. Quizás, el error de Dunne sea arriesgarse a hacer una sátira social, una pretendida crítica a las diferentes clases sociales. La cinta es entretenida, aunque sin muchas más pretensiones. Diane Lane y Donald Sutherland, como el cascarrabias amante ricachón, son lo mejor de la película. Cuando alguien dijo que los ricos son diferentes que el resto de los mortales, probablemente estaría pensando en Ogden C. Osborne, con esos ojos azules que te miran intensamente y rostro patriarcal, un viejo aristócrata orgulloso que se va a la ruina. Cualquiera debilidad de la cinta se subsana en cada una de las apariciones de Sutherland. Lane, como siempre, indescriptible. El filme está basado en la novela de Dirk Wittenborn quien además ha elaborado el guión y tiene un pequeño papel.
España Gente Poco Corriente. Una fría y poco entretenida cinta que ha sido camuflada en nuestras carteleras con poster más propio de una comedia que de un drama familiar. La vida de los ricos y famosos no es tan fácil como la pintan Cuando Finn tiene que pasar el verano con un ricachón tras su detención por comprar droga a...
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