En el centro del valle del Ruhr, el famoso "latido de acero" se ha apagado. Casi imperceptiblemente, la naturaleza reclama los corredores de las fábricas y parques industriales que antes trabajaron sin cesar. Las líneas de producción permanecen quietas, las torres de enfriamiento están vacías – después de tan sólo ocho años de operaciones, la planta de coque ultra-moderna en Kaiserstuhl, construida por un costo de 1.3 billones de marcos alemanes, se cerró en diciembre del 2000.