Los tres protagonistas de "Reencarnación" deambulan por una ciudad casi fantasmal, que es el fiel reflejo de una sociedad en vías de desintegración. Largos planos secuencia, casi hipnóticos, retratan la angustia humana en espacios de honda desolación. La realidad se va desdibujando poco a poco y no parece haber posibilidades de redención.
Salomón Shang, el director de películas como "Madre Cuba" o la "Zona de Tarkovsky", vuelve a la carga con "Reencarnación", una película inusual, "una obra de falsa ficción" como él mismo la define. Rodada en Barcelona, el realizador quiere mostrar esa parte no amable de la ciudad, la decadencia de cada rincón, la imposibilidad de integración de esta gran urbe. "Con este trabajo he redescubierto las capas sociales, pero no en el sentido económico, sino en el de las emociones. Las capas de aquellas personas que conviven con su miseria interior", afirma el director. La protagonista es Nuria Prims, que ya dejó a los críticas boquiabiertos por su interpretación en "Historias del Kronen" o "Sobreviviré". La cinta está rodada en blanco y negro y se compone de largas secuencias donde los diálogos quedan casi en un segundo plano. El silencio es una parte esencial.