Madre mía el día que descubrí este museo del jamón pensé que me encontraba en otra ciudad, del sur por ejemplo donde el precio es más moderado. 70 centimos la caña pero si te puedes hinchar encima te ponen tapita!! todo un lujo. Encima es que todo esta bueno, esos bocatas de jamón, cruasanes o pan tumaca! Además mientras te tomas tu cañita puedes deleitar tu olfato y vista con los jamones que cuelgan de lo alto de la barra. Y si has olvidado llenar tu frigorifico de embutidos puedes marcharte del lugar bebido, comido y con provisiones para el futuro. Cierto es que puede resultar incomodo no poder sentarse pero el precio reducido junto con la calidad del lugar hacen olvidarte de esto. Me parece un lugar para charlar animádamente con tus amigos al mediodia o a media tarde por un módico precio o comer rápidamente y sanamente cuando tu trabajo ni te permite demasiado tiempo. A veces bien es cierto que compartes barra con los borrachos del lugar pero incluso hay suerte con eso porque se ve que el lugar les atrae y no molestan a nadie, Cada uno a lo suyo.
Lo barato que es y la calidad de la comida casi al lado del centro.
que hay que aguantar de pie en un sitio en el que por su precio aguantas un buen rato
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