Se encuentra situado junto al parque del Campillín, en los soportales de la calle Arzobispo Guisasola.
Es un local pequeño con varias mesas de madera y banco corrido para unas dos personas (así que el máximo de cada mesa para estar cómo es de cuatro) y otras altas con banquetas. Además, bajo los soportales tiene una terraza, muy agradable en días soleados. Debido al espacio reducido, es necesario reservar, sobre todo si es para cenar en fin de semana.
La calidad de la comida es excelente y su precio bastante bajo, por unos 15 euros se puede comer abundantemente. En el menú tienen tapeo y tablas, mis recomendaciones son:
- Fritos de bacalao.
- Ensalada con queso de cabra y bacon. Es abundante. Lleva lechuga con nueces, unas tres lonchas de bacon frito y dos rodajas gordas de queso de cabra a la plancha sobre una fina raja de manzana. Muy bueno.
- Tabla de verduras: distintas verduras a la plancha.
- Tabla de pescado: varios fritos de pescado (calamares, bacalao, merluza, gambas…)
- Tabla de escalope: para los asturianos, es como un cachopo pero el relleno lo lleva por encima. Es un filete grande empanado cubierto por encima con jamón serrano y queso y metido al horno para que gratine. Se sirve con patatas. También muy bueno.
- Croquetas.
Finalmente, señalar que quizás con una tabla podrían comer dos personas, personalmente, cuando voy, acompañada, solemos pedir una tabla y algo más, por ejemplo, croquetas.
Con respecto al vino, la carta es amplia y variada.
Sin duda la ensalada de queso de cabra con bacon.
Las mesas son de banco corrido y sólo para cuatro personas, si se reunen más es incómodo o, incluso, tendrían que sentarse en mesas separadas.
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