Poco soy yo de ir a tomar cerveza y escuchar monólogos. Reconozco que me encanta hacerlo viendo la tele. Pero no me había decidido mucho a ir hasta uno de los garitos más conocidos en realizar este tipo de actividades, La chocita del loro. Su nombre lo indica bien todo. Chocita. Porque lo es. Pequeño pero acogedor como una chocita. Y del loro. Porque ahi se va, entre otras cosas, a escuchar como otros rajan sin parar.
Y te partes. Vaya que sí. Por allí pasan los del Club de la Comedia y la Paramount a hacer de las suyas. La primera vez que fui vi a Don Mauro, uno de mis preferidos en estos quehaceres. Y vaya partimiento de tronco. El mejor.
Si no lo has probado nunca hay que hacerlo. Merece la pena pagar el suplemento en consumición. Pronto la risa te hace olvidarte de esa "clavada".