Para los amantes del chocolate, este es un lugar que hay que visitar en la capital gallega. Al pasear por la conocida plaza de O Toural llama la atención este establecimiento, que ocupa hoy el lugar de una conocida óptica de la ciudad, cuyos relojes y nombre permanecen todavía en una de las paredes del edificio que la alberga. Su escaparate ya dice mucho de esta chocolatería. Moderna, con estilo y muy chic. Pero carísima, con precios bastante desorbitados. Un buen regalo para aquellos que adoren este dulce y para los que puedan permitirse gastar cantidades excesivas en chocolatinas.
Elo loca, el estilo que destila.
Demasiado caro.
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