Si quieres comer bien y abundante y, de paso, darte una vuelta por el Parque de Pradolongo, una delicia con laguito, pista para correr, columpios y hasta jardín botánico, éste es tu sitio. En esta terraza he pasado tardes enteras con los amigos, picoteando o tomando un café. Y siempre la recomiendo cuando me preguntan por un sitio agradable, donde se coma bien y te traten como un señor, tres factores que cada vez se dan menos juntos, conste. También, ya digo, puedes comer o cenar, aunque esto último en verano. La carta de platos es extensa: nachos, quesadillas, hamburguesas, ensaladas, costillas y hasta helados de verdad. Te ponen unas copas gigantes de helado, y al gusto.
Ya sabes: si no puedes huir de la ciudad, al menos sepárate del asfalto y date una vuelta por esta terraza situada en tan privilegiado entorno. Que sí, que el Retiro es gozoso, vale, pero Pradolongo no tiene nada que envidiarle, excepto que no está en zona noble, aunque, hoy por hoy, hasta a los nobles les toca pringar.
La amabilidad del servicio. Te preguntan qué tal está la comida y están pendientes de que no te falte de nada.
El manto de piedrecitas que hay como suelo de la terraza, que es un poco incómodo para caminar.
Reportar contenido inapropiadoDestacado: ocio madrid, restaurantes en madrid, discotecas en madrid