Este es un japonés peculiar. ¿Qué tiene para ser diferente? Pues que puedes elegir entre sentarte en una mesa como lo harías en cualquier otro restaurante o sentarte en la barra e ir cogiendo tú direrctamente los platos que circulan sobre una mesa transportadora. La ventaja es que comemos con la vista y puedes escoger tu plato por su apariencia, además de no tener que esperar a pedir y que te los sirvan. Es original, divertido y normalmente, te picas y comes más de lo que hubieras pensado. Tal vez no es tan romántico como cenar mirándose a los ojos pero tiene su encanto y es más lúdico, más ameno. Los platitos de la cinta transportadora son individuales, pequeñitos, uno para cada comensal, según los vayáis cogiendo al subir una mapara de cristal que los cubre mientras pasan por delante vuestra. Es gracioso ver como elque está sentado antes que tú en la barra te quita el platito al que tú le habías echado el ojo, jajaja Local muy moderno, justo junto a las Cortes, en la zona más bonita de pasear por la noche madrileña.
La barra para coger los platos a medida que pasan.
Nada, es perfecto.
Reportar contenido inapropiado