"Hola, sólo queríamos tomar unas Coca-colas, ¿podemos sentarnos?" "Sí, sí, claro, donde queráis". Al poco rato, estábamos al borde de pedirnos una parrillada completa a las ocho de la tarde de lo fantásticamente bien que olía.
Al final acabamos con sendas Coca-Colas y un muy generoso pincho de tortilla, y encantados de lo bien que nos trataron dejándonos bolígrafos y lo que hiciera falta. Un gustazo de sitio, estoy deseando volver, pero a comer.
El olor, seguramente. Ahí, ahí, con lo encantador del camarero.
Reportar contenido inapropiadoDestacado: ocio madrid, restaurantes en madrid, discotecas en madrid